UNA SEMANA CURIOSA
Martes. Me he vuelto a dormir. Llego a clase sofocada y avergonzada al sentir las miradas en mi al abrir la puerta. Mi energía no es muy buena y no me sentía motivada para participar en las dinámicas, pero me fuerzo los primeros cinco minutos, luego mi energía mejora y empiezo a disfrutar del momento. La verdad es que nunca he sido de las personas más participativas en estas actividades, lo sé, me pone nerviosa sentir que un grupo desconocido fije sus miradas en mí, aunque todo el mundo que me conoce piense lo contrario y en realidad, nadie me esté mirando. Pero a medida que avanza la clase, siento buenas vibraciones y me centro en el momento. Empezamos en círculo pasando de una a otra nuestra energía, mientras decíamos “Gia”, después, añadimos la palabra “Hondo” que nos permite cambiar de sentido. Después de un par de rondas, se añadió “Frisbi”, “Fish” y alguna palabra más. Disfruté la dinámica, aunque a veces, sentí que estoy más centrad...